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Asociación de Salesianos Cooperadores (ASC) es la forma organizativa de la rama laical fundada por Don Bosco en su experiencia del Oratorio de Turín como una forma de ofrecer el sistema preventivo a los jóvenes necesitados por medio de personas que sin ser religiosos de vida consagrada, compartieran su preocupación por la formación del joven y la salvación de su alma.

Según un censo oficial de 2005, 26.703 personas de los cinco continentes estaban inscritas en la Asociación ese año. El Superior de la Asociación es, por expreso deseo de Don Bosco, el Rector Mayor de la Congregación Salesiana, el que tiene la función de animador y moderador supremo.

Identidad y apostolado

De acuerdo al Reglamento de 1886, los salesianos cooperadores son laicos, sacerdotes diocesanos y otros que poseen una madurez y riqueza humana, católicos que participan activamente de la vida de la Iglesia y que se sienten auténticos salesianos comprometidos con la obra educativa de Don Bosco. En las regulaciones, los salesianos cooperadores resaltan tres elementos como pilares de su identidad: vocación, carácter laical (aunque pueden pertenecer sacerdotes diocesanos) e identidad salesiana. 

Como salesianos externos (según la definición que de ellos hacía Don Bosco), los cooperadores tienen una gran apertura de acción en beneficio de la juventud más necesitada. Ante todo se presentan como testigo del Evangelio, animadores y colaboradores de la vida laical de la Iglesia y partícipes en todos los campos educativos en donde sea posible la aplicación del sistema preventivo como colegios, oratorios, espacios de la comunicación social y voluntariado, entre muchos otros.

Promesa del Salesiano Cooperador

Tras un proceso de formación que suele durar entre tres y cinco años, los aspirantes a salesianos cooperadores prometen para toda su vida seguir los ideales de Don Bosco con la siguiente fórmula:

Oh Padre, te adoro porque eres bueno y amas a todos. Te doy gracias porque me has creado y redimido porque me has llamado a formar parte de tu Iglesia y en ella me has hecho conocer a la Familia apostólica de Don Bosco, que vive para Ti al servicio de los jóvenes y de las clases populares.

Atraído por tu Amor misericordioso, quiero corresponder a él practicando el bien. Por eso, después de una seria preparación,

PROMETO esforzarme por vivir el Proyecto evangélico de la Asociación de los Salesianos Cooperadores.

Así pues, me comprometo: a ser fiel discípulo de Cristo en la Iglesia Católica; a trabajar por tu Reino, especialmente en la promoción y salvación de los jóvenes; a profundizar y dar testimonio del espíritu salesiano; a colaborar, en comunión de Familia, con las iniciativas apostólicas de la Iglesia local.

Dame, Padre, la fuerza de tu Espíritu, para que sepa ser fiel a este propósito de vida. ¡María Auxiliadora, Madre de la Iglesia, me asista y me guíe! Amén.

 

ORACIÓN DEL COOPERADOR SALESIANO

SEÑOR, Tú me has llamado en el Bautismo a seguir tus pasos.DB

Tú me has llamado también a ser Cooperador para vivir tu Evangelio según el carisma salesiano.

Hoy vuelvo a ofrecerme totalmente a Ti, para ser testigo en mis realidades seculares de familia, trabajo, sociedad y en la Iglesia.

Quiero ser con tu ayuda portador de tu amor entre mis hermanos allí donde me llames especialmente con los jóvenes más pobres.

Ayúdame a reflejar el ardor apostólico de Don Bosco, a trabajar incansablemente por el bien, a encarnar como él, el espíritu del sistema preventivo, el espíritu de bondad, y a unirme intensamente a Ti en la oración, y en la vida sacramental.

Concédeme vivir en comunión con mis hermanos Cooperadores y los demás miembros de la Familia Salesiana en el seno de la Iglesia.

María, Madre querida y Auxiliadora de los Cristianos, ayúdame a ser fiel a mi promesa, ahora y para siempre. Amén

(Texto aprobado en la reunión de 18-4-93 de la Conferencia Nacional)